Archivo de la etiqueta: Educación Normal

¿Y cuál problema atiendo desde la enseñanza de las ciencias? La importancia de la evaluación diagnóstica para la elaboración del DR de la LES.

Cómo detectar una problemática en el aprendizaje de las ciencias.

Año tras año, los estudiantes de Licenciatura en Educación Secundaria (LES), se enfrentan al que según ellos es el “gran reto” de su carrera; la elaboración del Documento Recepcional. Sin embargo no es considerado el fin último de la LES, sino un ensayo de carácter analítico y explicativo[1] que favorece la reflexión y la argumentación. El verdadero reto es atender de forma comprometida a los adolescentes de secundaria, pensar y repensar en el diseño de las mejores estrategias para lograr el aprendizaje de los alumnos y evaluar con enfoque formativo; luego plasmar todo por escrito. En concreto el proceso se puede reducir al ciclo intención-acción-reflexión, cuyo inicio se da en la identificación del problema educativo.

Análogamente un problema puede entenderse como la bifurcación de un camino, en el que la toma de decisiones debe estar acompañada de una buena cantidad de intencionalidad. En el rubro educativo mexicano, los problemas en el plano intelectivo se acotan a la falta de comprensión de textos escritos y el pobre nivel en las habilidades lógico matemáticas. Sin embargo, si ampliamos el abanico de posibilidades encontramos deficiencias en los ámbitos axiológicos, emocionales, afectivos y de interacción. La enseñanza de las ciencias también exhibe ciertas debilidades[2], por ejemplo las creencias en fenómenos sobrenaturales o mitos religiosos debido a la falta de actitud escéptica informada y débil pensamiento crítico.

Para efectos de operatividad, nos centraremos en las posibles debilidades en el ámbito escolar, relacionadas con la normatividad para la enseñanza de las ciencias en nuestro país. El programa de asignatura establece un mismo enfoque para el manejo de las ciencias durante los tres años de escolaridad secundaria y responde a preguntas como, ¿qué nos distingue de las otras áreas del conocimiento?, ¿cómo debemos abordar la enseñanza de las ciencias en el aula? El Programa establece que los adolescentes deben ampliar gradualmente sus habilidades para representar e interpretar los fenómenos y procesos naturales[3]. En dos palabras es vivencial y fenomenológico. Los alumnos, ¿estarán acostumbrados a trabajar de esa manera?; puede ser un buen inicio, evaluar tu propia práctica docente y alinearse a las condiciones normativas.

Si vamos a evaluar algo al inicio de la atención al adolescente, que sea el grado de alcance de los propósitos para el estudio de las ciencias en educación básica. Evita centrar la evaluación diagnóstica en el manejo de contenidos, recuerda que no es lo que se espera, sino la comprensión de los procesos y fenómenos biológicos, físicos y químicos. La detección del problema tiene como base el cotejo de la realidad en la escuela secundaria con el cumplimiento de los propósitos de las ciencias en la escuela secundaria y con el alcance de las habilidades, actitudes y valores de la formación científica básica. En concreto revisa las páginas 13, 14, 21 y 22 del Programa de la asignatura para centrar tu atención en la identificación del logro de los propósitos y el enfoque. Otra recomendación es utilizar los estándares curriculares para plantear preguntas y elaborar otros instrumentos.

Es importante señalar la importancia de la triangulación de resultados de distintos instrumentos de indagación para la identificación de la problemática que atenderán, así que encuentra el problema que coincida entre los materiales elaborados (mínimo tres). El diseño de la recogida de datos es de gran relevancia para un proceso intencionado, así que piensa muy bien en qué tipo de información necesitas. La base de todos los instrumentos es la pregunta, así que en principio debes desarrollar la habilidad para cuestionar todo (sugerencia para descargar: https://www.criticalthinking.org/resources/PDF/SP-AskingQuestions.pdf)

Si la respuesta que esperas…

  • es dicotómica (sí o no), la mejor herramienta es la lista de cotejo, por ejemplo al revisar los tipos de actividades en un cuaderno de trabajo de algún alumno, ¿elabora mapas conceptuales?, ¿maneja diagramas heurísticos? También es ideal para evaluar un proceso algorítmico. Es un instrumento potente para la evaluación y análisis del desempeño[4].
  • es una opinión cerrada del tipo “totalmente de acuerdo/desacuerdo”, puedes utilizar una escala estimativa o una encuesta. Para elaborar la escala debes considerar la opinión neutral (al centro), así que selecciona una escala con un número impar de opciones. Ideal para identificar los gustos y/o necesidades de los estudiantes. La encuesta se basa en un cuestionario, que puede medir la magnitud de un fenómeno social o su relación con otros[5]. Aquí un ejemplo

http://www2.sepdf.gob.mx/equidad/comunidad_escolar/directivos/planeacion/curriculum/cuestionario.pdf

  • es de opinión abierta, entrevista a los alumnos con base en un cuestionario es lo más pertinente. Considera la opción de videograbar grupos de cinco a seis alumnos para un análisis más cercano a la realidad. También es recomendable entrevistar a los profesores de la escuela y/o al tutor.
  • es un indicador del proceso de interacción en el aula se puede obtener mediante el diseño de una guía de observación basada en los estándares curriculares dirigidos a las aplicaciones del conocimiento científico y la tecnología, las habilidades asociadas a la ciencia y las actitudes asociadas a la ciencia. Revisa las páginas 18 y 19 del Programa.
  • es una especificación o una definición operacional, una prueba escrita de opción múltiple es muy recomendable. El diseño del instrumento debe ser muy cuidadoso y cumplir con las condiciones de confiabilidad, equidad, pertinencia y objetividad[6]. Cada reactivo debe tener claridad, validez y ponderación de acuerdo con los niveles taxonómicos.
  • es un nivel de desempeño deberás diseñar una rúbrica, considerando una escala valoral descriptiva, numérica o alfabética, relacionada con el nivel de logro. Se recomienda para procesos de desarrollo de competencias y puede contemplar un espacio para realizar observaciones o sugerencias.

En el último año de formación inicial docente, se les encomienda la responsabilidad de realizar su práctica docente en contextos reales por medio ciclo escolar, distribuido en varios periodos. Es impensable reflexionar sobre la práctica sin práctica, ¿no lo creen? Entendamos como punto de partida que somos estudiantes y nuestro proceso es un tanto diferente al del profesor titular, así que debemos olvidar compararnos con ellos. Mejor aprovechemos el tiempo en apropiarnos de aquellas buenas prácticas que se relacionen directamente con el trabajo profesional de calidad.

Conocer las necesidades de los alumnos mediante el diseño e implementación de instrumentos de indagación como: listas de cotejo, escalas estimativas, rúbricas, pruebas escritas (abiertas, cerradas, mixtas), cuestionarios, guion de observación, entrevistas (individuales o grupos focales) con base en las características del Plan de Estudios 2011 y el Programa de la asignatura que cubre tu especialidad, permite centrar tu atención en la atención a los alumnos con respecto a las condiciones plasmadas en los documentos normativos. Una alternativa es utilizar instrumentos ya diseñados, con la premisa de que son inmutables. los tipos de aprendizaje[7] presentes entre los alumnos atendidos.

No pierdas de vista ser consciente y estratégico en el diseño de la propuesta didáctica

                   

                ¡gestiona un ambiente de aprendizaje en el aula[8]!

para saber más

Campoy, T. y Gomes, E. (2009). Técnicas e instrumentos cualitativos de recogida de datos. Disponible en: http://www2.unifap.br/gtea/wp-content/uploads/2011/10/T_cnicas-e-instrumentos-cualitativos-de-recogida-de-datos1.pdf

Pérez, F. (2005). La entrevista como técnica de investigación social. Fundamentos teóricos, técnicos y metodológicos Disponible en:

http://www2.scielo.org.ve/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1316-74802005000100010

.

[1][1] Secretaría de Educación Pública [SEP]. (2002). Orientaciones académicas para la elaboración del documento Recepcional. Disponible en http://www.cbeneq.edu.mx/Secretaria%20Academica/doc_recep.pdf

[2] SEP (2011).Las Ciencias Naturales en Educación Básica: formación de la ciudadanía para el siglo XXI. Disponible en: http://www2.sepdf.gob.mx/proesa/archivos/biblioteca_linea/las%20_ciencias_naturales_educacion_basica.pdf

[3] SEP (2011). Programas de estudio 2011. Guía para el maestro. Educación Básica. Secundaria. Ciencias. Disponible en: http://basica.sep.gob.mx/reformaintegral/sitio/pdf/secundaria/plan/CienciasSec11.pdf

[4] SEP (2013). La evaluación en la escuela. Disponible en: http://www2.sepdf.gob.mx/formacion_continua/antologias/archivos-2014/SEP220021.pdf

[5] Fernández, L (2007). ¿Cómo se elabora un cuestionario? Disponible en: http://www.ub.edu/ice/recerca/pdf/ficha8-cast.pdf

[6] Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior [CENEVAL]. (2013). Lineamientos para la construcción de reactivos de opción múltiple. Disponible en http://es.slideshare.net/VladimirMartinez9/ceneval-52319657

[7] Bahamón, M., Vianchá, M., Alarcón, L., Bahórquez, C. (2012). Estilos y estrategias de aprendizaje: una revisión empírica y conceptual de los últimos diez años de pensamiento psicológico. Disponible en http://www.redalyc.org/pdf/801/80124028009.pdf

[8] Maciel, C. (2003). La investigación-acción como estrategia de aprendizaje en la formación inicial del profesorado. Disponible en http://www.rieoei.org/rie33a05.htm

Anuncios

INCORPORACIÓN DE LAS REDES SOCIALES EN EL ÁMBITO EDUCATIVO. ¿MÁS DE LO MISMO O NUEVOS PARADIGMAS COMUNICATIVOS?

Plantear cambios en el modelo de formación del profesorado implica cuestionarnos en torno a qué es lo más valioso de la profesión docente y cómo podemos prepararlos para enfrentar las vicisitudes educativas. No tenemos duda en que un docente es mejor valorado por la sociedad cuando muestra disponibilidad para apoyar la formación de los alumnos en todos los ámbitos, incluyendo la educación informal. Nos atrevemos a insinuar que el docente del siglo XXI, debe estar preparado para extender su espacio laboral e irrumpir en el universo alcanzable de sus alumnos, sin importar que sus alcances sobrepasen las aulas. El perfil del nuevo maestro debe incluir la adaptabilidad a los constantes cambios sociales, principalmente en el terreno tecnológico, que le ayude a comprender el proceder de los adolescentes, sus nuevas tendencias y costumbres en la irremediable “era digital” (aunque muchos docentes en servicio se resistan al cambio).

La sociedad ha sido transformada profundamente, sobre todo en el plano de las comunicaciones, donde las formas de interacción humana cada vez son más telemáticas con la creciente digitalización. Al momento somos testigos del surgimiento de nuevas tecnologías inteligentes que permiten comunicarnos en tiempo real con conocidos, amigos, familiares, e inclusive con personas que físicamente no han estado frente a nosotros. Estos contextos, cada vez más despersonalizados no precisamente rompen con los procesos de humanización de la sociedad, lo que nos permite incursionar en esos terrenos virtuales y aprovecharlos a favor de la educación, a pesar de que implique una nueva manera de ver nuestra profesión. Precisamente el auge en el uso de dispositivos electrónicos representa una mejor oportunidad para incidir en el comportamiento de los adolescentes.

Estamos conscientes de que el aprendizaje en el terreno de la virtualidad y la conectividad, no se explica fácilmente dentro de las corrientes constructivistas propuestas en un momento en que no existían las formas en que hoy nos comunicamos. Parece ser que las TIC unen a las personas que se encuentran lejos y distancian a las que se encuentran cerca. Sin embargo, no encontramos contradicción alguna en proponer la gestión de ambientes virtuales de aprendizaje que utilicen fundamentalmente a las redes sociales como  medio para educar a los adolescentes, orientarlos y guiarlos para que ellos mismos forjen su conocimiento en un ambiente extramuros. En este esquema el profesor no deja de ser el responsable de la organización de las actividades para el aprendizaje, y debe convertirse en un creador de contenido asumiendo un rol comunicador. El Plan de Estudios 1999 de la Licenciatura en Educación Secundaria no contempla este perfil para los nuevos maestros.

Por otra parte, estamos convencidos de que las plataformas digitales están cambiando la manera en que se pude alcanzar el liderazgo de opinión, pues, sin pasar por la auscultación axiológica o el banal juicio de las apariencias físicas se puede influenciar a otras personas, ocurriendo un fenómeno sin precedentes. En el ciberespacio cualquier persona tiene la libertad de promover sus ideas, sus fotografías y sus creaciones. Ante esta situación, confiamos en que estamos ante una inmejorable oportunidad para que el profesorado recupere ese terreno de liderazgo del que poco a poco ha sido relegado, en una primera instancia por las familias, y ahora por la digitalización social. Lamentablemente la característica vertiginosa de los tiempos modernos termina confundiendo a la docencia, que agobiados por la ansiedad y la angustia, quedan margen de los cambios culturales (Vaillant, 2007), eso es lo que podemos evitar incluyendo en el currículo el manejo de redes sociales.

A pesar de que se tiene incertidumbre sobre las maneras en que se pueden aprovechar las nuevas formas de comunicarnos, no podemos darle la espalda a estas tecnologías, pues consideramos que difícilmente serán desplazadas, llegaron para quedarse. En este contexto, los profesores debemos orientar nuestro esfuerzo en conocer cuáles son las ventajas de utilizarlas y si se puede sacar provecho de ellas en las aulas, con toda su accesibilidad, diversidad, heterogeneidad, y multiplicidad. Sobresale la primera pues las tecnologías sociales permiten la participación constante entre los usuarios, desde una simple conversación hasta investigaciones globales de colaboración. Los maestros del futuro, deberán aprovechar la conectividad para que el aprendizaje de sus estudiantes se dé en cualquier momento y en cualquier lugar.

Incorporación de las redes sociales en la educación

Las redes sociales tienen su origen en la necesidad de los individuos para organizarse cuando se reconoce una afinidad, siendo éste el umbral de un campo social, en el que el grupo influye sobre los comportamientos individuales (Lozares, 1996). En la conformación de las agrupaciones toman importancia los nodos, porque son la medida en que se pueden cuantificar las redes, debido a que llegan a formar líneas de relación que dan la noción de su alcance. En el caso de las redes digitales, los nodos pueden considerarse los usuarios que están conectados con mayor número de personas y que comparten lazos afectivos. Conocer cómo están conectados estos puntos nodales ayuda en la comprensión de la estructura de los fenómenos sociales, sobre todo en el tema de la reciprocidad y las jerarquías. Los normalistas deben entonces desarrollar habilidades para colaborar con esos nodos, de manera flexible para enriquecerse y enriquecer a los otros con la experiencia.

En el ámbito educativo, resulta imprescindible explorar la manera en que se están generando estos nodos digitales para entender cómo se pueden gestionar ambientes de aprendizaje informal en los contextos virtuales de la red. En consonancia con Chan (2004) “La gestión y diseño de ambientes de aprendizaje supone un complejo proceso de reconocimiento y anticipación de las interacciones de los educandos entre sí y con los objetos de conocimiento” (p. 4-26), es necesario indagar cómo se relacionan entre sí los individuos que conforman un grupo y qué los mantiene unidos. Principalmente si el propósito de la integración de grupos virtuales consiste en liderar la opinión de los estudiantes en su propio terreno digital.

Consideramos pertinente, en este foro, establecer directrices sobre el uso de las redes sociales desde el currículo de la Licenciatura en Educación Normal, pues la incertidumbre y la falta de capacitación del docente en torno a la digitalización de la sociedad, implica voltear la mirada a nuevos horizontes donde escasean los elementos teóricos.  Hoy debemos enfocar nuestra mirada en la política educativa centrada en la formación inicial del docente, su actualización y profesionalización, partiendo del afán natural de todo profesional de la educación para adaptarse a las características contextuales de su lugar de trabajo y que le permiten posicionarse en el lugar de líder de opinión y formador; asimismo mantener la posibilidad de recuperar un poco el terreno perdido en cuanto al prestigio profesional.

¿Qué tanto tiempo se mantendrán las condiciones en que nuestro actuar se circunscriba solamente a las paredes de la escuela? Consideremos que la mayoría de los profesores en activo con dominio de las Tecnologías para la Información y la Comunicación, se aventura a invadir los espacios educativos informales para extender su práctica docente, muchas veces hasta las redes sociales digitales. Inclusive dedican un espacio temporal a la capacitación de sus propios estudiantes en los ambientes de aprendizaje diseñados, lo que representa distracción de las actividades propias del docente en el cumplimiento del programa de la asignatura, sin entender al programa como un instrumento rígido.

Desafortunadamente, la actividad se lleva a cabo de una manera asistemática, con poca noción del diseño de ambientes de aprendizaje y como consecuencia con poca respuesta de los estudiantes. Además los profesores que se animan a trabajar bajo este enfoque se enfrentan “a tensión entre el impulso innovador que instalan algunas iniciativas disruptivas… y el impulso conservador de los que hoy continúan siendo los modelos educativos hegemónicos, que buscan preservar parte de nuestras tradiciones más arraigadas” (Báez y García, 2011:98), refiriéndonos a disrupción a programas educativos paralelos al Plan de Estudios y al Programa de la Asignatura, por ejemplo el Ingeniat.

Por otro lado no debemos dejar pasar un fenómeno que se presenta en el mundo digital, la disonancia entre los mundos real y virtual. Hemos identificado una simulación en cuanto a las personalidades que se pueden crear en el mundo digital, personas que aparentemente conviven y se relacionan armónicamente en la redes telemáticas y que en el mudo vivo pasan desapercibidas, o simplemente se esconden detrás de una computador para aparentar lo que no son en realidad. Se ha dado, por ejemplo, la existencia de grupos con gran poder de convocatoria en las redes sociales, sin embargo al hacer un llamado a que se dé una reunión presencial, la respuesta es ínfima. El fenómeno anterior nos obliga a reflexionar en la falta de distinción del mundo virtual del real, haciendo que los usuarios queden en un estado intermedio, con un nebuloso compromiso. Si se trabajan estas tendencias, el normalista estará preparado desde las instituciones formadoras para tomar en serio a las redes sociales impregnando de actitudes positivas el uso de la red.

Por último, la formación inicial del profesorado articulada con manejo de redes, permitirá que las nuevas generaciones de profesores, estén en condiciones de formar redes académicas docentes. En estas se podrán comunicar los resultados de las investigaciones educativas, de sus ambientes de aprendizaje y dará cuenta del manejo de datos que la sociedad del conocimiento demanda. Las redes académicas fomentan la pluralidad, la tolerancia ante ideas distintas, la colaboración y una formación integral docente. Hasta hoy, los profesores NO estamos preparados curricularmente para enfrentar las nuevas tendencias sociales que se presentan cada vez con mayor regularidad, y NO podemos darnos el lujo de voltear la cara a un conectivismo inminente.

 

 

 

 

 

 

 

 

REFERENCIAS

Báez, M. y García J. (2011). El modelo CEIBAL. Nuevas tendencias para el aprendizaje. Uruguay. ANEP/CEIBAL

Chan, M. (2004). Tendencias en el diseño educativo para entornos de aprendizaje digitales. Revista Digital Universitaria, volumen 5, No. 10. México. UNAM. En http://www.revista.unam.mx/vol.5/num10/art68/nov_art68.pdf

Lozares, C. (1996). La teoría de las redes sociales. Papers. Revista de sociología, No. 48. España. Universidad Autónoma de Barcelona.

Vaillant, D (2007). La identidad docente. I congreso Internacional “Nueva tendencias en la formación permanente del profesorado”. En http://www.ub.edu/obipd/PDF%20docs/Assessorament/Educaci%C3%B3%20Primaria/Publicacions/La%20identidad%20docente.%20Vaillant,%20D.pdf.pdf

Secretaría de Educación Pública (2011). Plan de Estudios de Educación Básica. México, SEP